Despidiéndonos para honrar a los que ya no están. Psicologos CDMX

Despidiéndonos para honrar a los que ya no están

octubre 30, 2019
Este año murieron mis dos abuelos, después de haber tenido un siglo de numerosas y diversas experiencias en su vida, se fue uno despuesito del otro.
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

¿Qué es lo que pasa cuando perdemos a alguien? ¿De qué depende la posibilidad de sobrellevar un duelo que al final nos pueda dejar una sensación de tranquilidad y de poder continuar disfrutando de la vida? Por el contrario, ¿qué hacemos cuando a partir de una pérdida las cosas ya no van bien, nos sentimos como “apagados”, anhelando constantemente el pasado y lo perdido, sintiendo un presente triste y tal vez un futuro desesperanzador?

“Todo hombre muere, no todo hombre vive.” (Refrán popular)

Freud consideraba que en la mente de las personas existe una “energía de vida” que nos impulsa a desarrollarnos, a experimentar amor y gratitud, por ejemplo, a tener vitalidad y a poder disfrutar de la vida en general; y también tenemos una “energía de muerte” que se puede experimentar a través de sentimientos como: envidia, agresión, depresión, y nos lleva a la desvitalidad y la destrucción.

“No para siempre en la tierra… sólo un poco aquí.” Nezahualcóyotl.

Si bien resulta en mayor o menor medida doloroso despedirse de alguien importante, hay varias cuestiones a considerar en un duelo:

  • La persona experimentará diferentes momentos emocionales que van a ir oscilando, a veces podrá sentir, por ejemplo: tristeza, enojo, dolor, culpa, tranquilidad, confusión, soledad, desolación, apatía.
  • Muchas veces no es una sola emoción, sino la combinación de varias de ellas.
  • Y las intensidades de esas emociones van a variar, pudiendo quizá incrementarse en fechas de aniversarios o de festejos. Contrariamente a lo que se ve en anuncios de publicidad donde se proyectan momentos de celebración y alegría inmensa, son muchas las personas que lidian en esas épocas con sentimientos de mucha tristeza y de mucho dolor.
  • Tal vez sea importante reflexionar: El dolor que siento es ¿por quien ya no está o es más por uno mismo? Al enfrentarnos con la muerte del otro, nos enfrentamos a los sentimientos de nuestra propia muerte y al mismo tiempo a lo que estamos haciendo con nuestra vida. La muerte nos recuerda que no somos permanentes en el mundo y que todas las cosas acaban.
  • Cada duelo nos remueve las pérdidas anteriores que hemos vivido.

No hay un tiempo determinado para considerar superado un duelo. Se podría quizá hablar de un duelo elaborado en la medida en que esa persona que ya no está, pueda quedar en el pasado, como un recuerdo que incluso nos cause alegría al tener en la mente las diferentes experiencias y aventuras que vivimos con ella. Mientras que nosotros podamos sentirnos valiosos y validados para estar vivos, en un tiempo presente, con la suficiente vitalidad para afrontar y disfrutar de la vida y de lo que viene.

Por el contrario, si esa persona que ya no está, se queda como una “sombra” con varias cuentas pendientes: de los que nos hizo, de lo que no pudimos vivir, de recordarla frágil o enferma; lejos de tenerla como un modelo para nosotros, se podría formar una ligazón más hacia la “energía de muerte”, que pudiera mantenerse como una constante en nuestra vida, teniendo estados de ánimo frecuentes de tristeza, enojo, apatía o la idea de que el pasado era mucho mejor que el tiempo actual en el que nos encontramos viviendo, por ejemplo.

En la medida que podamos despedirnos de los demás pudiendo tener un vínculo donde predomine la gratitud de lo vivido, de lo aprendido, lo cual no quiere decir negar lo malo: los conflictos que se tuvieron con esa persona, las diferencias, las cosas que no nos gustaban —eso sería idealizar al muerto y sólo ver el lado positivo—, pero que al final prevalezca la gratitud por la vida compartida; en esa medida podremos tener la capacidad de sobrepasar un duelo, honrar a nuestros ancestros, despedirnos de los que ya no están y poder celebrar la vida.

“La muerte está tan segura de alcanzarnos que nos da toda una vida de ventaja.” (Refrán popular)

Referencias bibliográficas:

  • Duelo y melancolía. Freud, S. Obras Completas, Tomo XIV. Amorrortu Editores.
  • ¿Es difícil ser mujer? Una guía sobre depresión. Lara Cantu, Ma. Asunción / Acevedo Maricarmen. Ed. Pax.
  • La moda negra. Duelo, melancolía y depresión. Leader Darian. Ed. Sexto Piso.
  • Sol negro. Depresión y Melancolía. Kristeva, Julia. Waldhuter Editores.

CAPI. Clínica de Atención Psicológica Integral

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