«Encerrados en nuestra mente, hemos olvidado cómo pensar con nuestro cuerpo, cómo servirnos de él para llegar al conocimiento».
Fritjof Capra
Diversos estudios señalan que el cuerpo conserva una “memoria somática”, entendida como la capacidad del cuerpo de almacenar recuerdos de experiencias pasadas, especialmente cuando son traumáticas, estresantes o amenazadoras. Estas experiencias pueden manifestarse en forma de malestar físico, como nudos en el estómago, tensión en hombros, cansancio, rigidez en alguna parte del cuerpo, estar contracturado aun en momentos de descanso, presencia de dolor, migrañas, dolor lumbar, molestias en articulaciones, opresión en el pecho, dificultad para respirar, problemas gastrointestinales, estreñimiento, cansancio extremo, problemas de sueño, falta de energía o cambios en el apetito, sin que exista alguna enfermedad física específica. En estos casos, el cuerpo “recuerda” aquello que la mente consciente quizá no logró procesar.
Según la Secretaría de Salud en México, cerca del 14% de la población ha pasado por un proceso de somatización en su vida. La “somatización” o “hipocondría” es un trastorno mental caracterizado por magnificar algún síntoma o enfermedad a pesar de contar con evidencia clínica de su inexistencia. Según los expertos mencionan que ocurre más en mujeres que en hombres y se presenta aproximadamente a partir de los 30 años de edad.
El cuerpo intenta comunicar algo en particular, es como un lenguaje silencioso con nuestro mundo interno dando las primeras señales de alarma, frente a algo “extraño” en nuestra vida, percibe amenazas, alerta del sufrimiento, y existe la duda o la explicación sobre dichos síntomas, lo cual puede calmar o exacerbar el malestar. En algunas ocasiones se recurre a la automedicación y en otros casos al consumo de otras sustancias nocivas para el cuerpo, con la intención de palear el malestar.
Escuchar esas señales no implica que el problema sea “solo físico” o “solo psicológico”, sino que hay que reconocer que ambos niveles están interconectados.
Así, la psicoterapia se convierte en un espacio donde las manifestaciones corporales pueden ser comprendidas, simbolizadas y elaboradas con la finalidad de sanar. Reconocer, escuchar y entender el lenguaje silencioso puede ser el inicio de un proceso mayor de autoconocimiento y cuidado emocional.
En CAPI ofrecemos un espacio seguro, ético y profesional para acompañarte en ese proceso, donde el cuerpo y la palabra pueden encontrar un sentido. Inicia tu proceso cuando estés listo o lista, detente un momento, escucha a tu cuerpo y date la oportunidad de vivir con un mayor equilibrio y bienestar emocional.
Muchas veces el primer paso para sanar no se dice… se siente.
Referencias:
Licenciada en Piscología por la Universidad Nacional Autónoma de México (Facultad de Psicología) y Maestra en Psicoterapia Cognitivo Conductual, por el Centro de Psicoterapia Cognitiva. Especialista en el ámbito clínico con enfoque cognitivo conductual.