Red flags: lo que no queremos ver de nuestra pareja. Psicologos CDMX

Red flags: lo que no queremos ver de nuestra pareja

abril 11, 2022
Cuando iniciamos una relación de pareja es común que los encantos de la persona con la que empezamos a salir nos maravillen tanto que perdamos de vista algunos detalles de su personalidad. Entramos en un intercambio de experiencias donde cada vez damos más de nosotros y recibimos de la otra persona.
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En un principio, todo parece ser más que perfecto, sin embargo, con el paso del tiempo la relación tiene cambios y aquello que nos parecía lindo deja de serlo, y por lo tanto, lo que no era visible ante nuestros ojos, se vuelve una gran foco rojo.

Poco a poco notamos que la persona a nuestro lado tiene desde manías raras hasta conductas que son opuestas a nuestras formas, incluso algunas son peligrosas por no decir violentas. Pero, ¿esto es realmente nuevo?, lógicamente eso no es lo que esperamos o al menos eso nos decimos, quizá porque no queremos cargar con la responsabilidad de asumir que se pudo haber evitado gran parte de los problemas en los que nos encontramos… si tan solo hubiéramos hecho caso a esas señales.

En los últimos meses se ha popularizado en redes sociales el término “red flags” esta frase que en inglés se traduce como banderas rojas, y que tiene similitud con las banderas rojas que se muestran en las carreras e indican las zonas de riesgo o a las que no se deben acercar los autos, pasan al folclor actual haciendo mención a las señales que una persona emite con respecto a las características de su personalidad que pueden no ser tan bien recibidas por otras personas, específicamente a quien está conociendo en plan de pareja.

Las red flags, tendrían que ser el indicador ideal para que nosotros podamos identificar si la persona con la que tenemos la intención de formar un vínculo más cercano, es quien dice ser o si tendremos alguna experiencia que después lamentaremos.

Dicho lo anterior, esas señales deberían ser suficientes para saber si nos adentramos a una relación o no. No obstante, a pesar de que algunas señales son evidentes, otras no lo son tanto; y es aquí donde reside la complejidad: “¿Cómo me doy cuenta de las red flags?”

Debemos partir del hecho de que no necesariamente es fácil notarlas, hay veces que sí son evidentes y se distinguen de forma casi inmediata; por ejemplo, cualquiera de nosotros podría detectar de manera ágil a una persona descortés o nos causaría molestia si escuchamos a la persona con quien estamos saliendo que al atender una llamada dice que está solo o sola.

Sin embargo, a pesar de las insistencias de nuestras amistades con sus repetidos “Date cuenta” o de las obviedades ante nuestros ojos, notar una red flag puede ser algo bastante difícil, ya que muchas veces no solo es aferramiento lo que nos lleva a querer continuar una relación donde haya algún tipo de riesgo, sino que hay más motivos, que revisaremos en seguida:

  • Para empezar debemos situarnos en lo que implica iniciar una nueva relación. En esta etapa, cuando tenemos el entusiamo por el comienzo, es fácil perdernos en las mieles del placer. Durante el proceso de enamoramiento nos enfocamos más en buscar todos los aspectos que son afines a nosotros o bien, que cubran los requisitos que nos planteamos. Es como si estuviéramos con una lista palomeando cada uno de los puntos que sí queremos ver, dejando de lado los puntos que pudieran ser peligrosos. Nos entusiasma ver lo mucho que nos hacen reír y dejamos de lado que no se toma la vida con seriedad; nos sorprende la sensibilidad con la que reaccionan e ignoramos el posible drama que puedan estar haciendo ante una cosa insignificante. A esto sumamos lo común que es haber buscado tanto tiempo a una persona que cubra nuestros requisitos, y que cuando alguien tiene aparentemente todo lo que buscamos, dejamos de lado lo que no buscamos.
  • Otra razón por la que quizá ignoramos las red flags puede ser la velocidad en la que vivimos hoy en día. Todo lo queremos rápido y correcto, y pareciera que vamos por la vida en una competencia donde gana el que acumule experiencias, actividades o personas. Por esa razón, detenernos a ver las señales de alerta que una persona puede traer consigo no es opción, ya que la prisa dicta ir a la relación y sobre la marcha, ver si no funciona y de ser así, terminar e ir a lo que sigue. Esta forma de vivir y relacionarse limita mucho nuestra capacidad de observar y analizar. Por lo tanto, los detalles escondidos se vuelven más difíciles de identificar.
  • Un motivo más que nos lleva a evitar ver esos indicadores, es negar nuestras propias áreas de oportunidad en la interacción con los demás, obviamente no somos perfectos ni perfectas y podemos mejorar nuestras formas de comunicarnos y relacionarnos, así como corregir hábitos que no son tan sanos para uno mismo como para los demás.
  • En el afán de recibir cariño y tener la aceptación de las demás personas, decidimos ocultar las partes de nosotros que no nos hacen sentir tan orgullosos, pero eso tiene un costo y es que nos cegamos ante las áreas de oportunidad que tiene la persona con la que comenzamos a tener una interacción más íntima. Es decir: “Si no quiero que vean mis carencias tendré que omitir las de otros”.

    ¿Por qué es peligroso ignorar las red flags?

    Muchas veces podemos terminar en relaciones donde no nos sentimos a gusto, nos aburrimos, la pasamos mal, no aportan lo que pensábamos o nos enojamos constantemente, y evidentemente se puede finalizar esa relación; pero quizá si hubiéramos confiado más en nuestra percepción, nos habríamos dado cuenta de los indicios que nos decían que no era buena idea iniciar ese vínculo.

    Ese es el lado amable de la moneada, no se trata solo de no querer ver que una persona no dice “gracias”, que pasa mucho tiempo dormida o que prefiere ver la tele antes que acompañarte.

    Si bien cada persona tiene comportamientos que pueden parecer extraños al resto, muchas veces estos focos rojos que ignoramos pueden avisarnos de un posible riesgo donde nuestra integridad se vea vulnerada con agresiones, discusiones, violencias o crímenes. Es decir, son la base de un iceberg en donde en la punta se encuentran actitudes desagradables que podemos dejar pasar, tales como preguntar y/o controlar con quién salimos, revisar el teléfono, molestarse por no ser la prioridad, entre muchas más. Lamentablemente el final de esa historia no siempre es contado por quien la vivió.

    Para saber identificar las red flags, es importante mencionar que no hay una generalidad que abarque a todas las personas, eso sería como decir que todas y todos nos molestamos por las mismas cosas y que tenemos los mismos intereses. Hay factores base, como el respeto y el afecto, pero así como personas hay en el mundo, hay indicadores de lo que no quieres en una relación, por eso, esto es un trabajo de conciencia individual.

    Tendrías que preguntarte qué conductas en una persona no son admisibles para ti y por qué; teniendo respuesta a estas preguntas te será más fácil identificar las red flags a las que tienes que prestar atención. También será importante considerar si estás listo o lista para una relación de pareja, ya que cuando hay prisa por encontrar a alguien especial o te exiges para estar en compañía, es fácil omitir información que te puede orientar para saber si se trata de la persona adecuada para ti.

    Así que tómate un tiempo, analiza para qué quieres estar en una relación y si la respuesta es “Para evitar la soledad”, te recomiendo que busques mejorar la relación contigo.

    Sin importar quién te guste: las mujeres o los hombres; o simplemente si te fijas en las personas sin distinguir si prefieres un modelo tradicional de relación; o te interesan las relaciones abiertas o el poliamor; incluso sin atender la edad o el tiempo de relación, siempre puede haber red flags que te indiquen que algo no está bien del todo y por lo tanto, toca tomar una decisión.

    En CAPI contamos con especialistas que te pueden apoyar en tu relación, ya sea individual o en pareja. Puedes agendar una cita para que te demos el apoyo necesario y atravieses por esa situación que se torna complicada pero no imposible.

    Psic. Rogelio A. Cruz Morales

    Especialista en adolescentes y adultos en la Clínica de Atención

    Cédula Profesional Lic. en psicología: 10233307

    Licenciado en psicología con mención honorifica por la Universidad Justo Sierra. Con más de 6 años de experiencia en psicoterapia y tanatología, se especializa en el desarrollo humano y acompañamiento en pérdidas.
    Además de la experiencia en psicoterapia, tiene 5 años como docente universitario, actualmente colabora con UNITEC donde imparte materias como evolución de la psicología, filosofía de las ciencias de la conducta, motivación y emoción entre otras.
    En el Centro de Atención Psicológica Integral CAPI, se desempeña como psicoterapeuta individual, acompañando a personas en situación de duelo o perdida, así como ayudando a adolescentes y adultos a comprender los cambios propios de la vida.
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