Sin dudarlo es una situación excepcional y muchos están llenos de miedos e incertidumbre que mueve muchas emociones en conjunto, lo que puede crear una crisis personal y por lo tanto, crisis en familias y matrimonios.
En este tiempo de confinamiento se ha visto que en todo el mundo han aumentado de una manera significativa el número de divorcios. Las explicaciones que se han dado a este fenómeno son diversas, ya que existen muchos factores, pero en lo que concuerda la mayoría de las investigaciones es en el estrés por la situación de incertidumbre, miedo y confinamiento forzado. El tenerse que quedar en casa es como una lupa que potencializa los problemas ya existentes y hace que no se haga una adecuada evaluación de las cosas rutinarias, y se vuelve un problema lo que en condiciones anteriores no lo sería.
Sí considero que estamos en una situación extraordinaria y sin precedentes, pero a lo largo de mi experiencia clínica me he dado cuenta que el rumbo que toma una crisis depende de la visión que se le da a dicha crisis, lo que me lleva a la reflexión que un factor muy importante en la crisis que estamos pasando a nivel mundial: el factor más importante para el aumento o no del estrés es el CÓMO se está viviendo.
¿Qué el confinamiento afecta a una pareja? La respuesta es: por supuesto, el confinamiento afectó de alguna manera a todos, sin embargo, el grado de afectación tiene que ver con el tipo de relación que se ha construido, más que al tiempo. En una relación armoniosa que tenga una comunicación clara y respetuosa, la crisis se sobrepasará y servirá de crecimiento para ajustar los detalles que tengan que cambiar y reforzar la unión y el trabajo en equipo. Sin embargo, en una relación tóxica el estrés será incontenible y el tiempo juntos será una situación que incremente la problemática que ya se tenía previa al confinamiento y servirá para que los problemas o los temas no resueltos salgan con mayor fuerza, por el aumento del estrés que el confinamiento per se genera. Cuando las parejas disponen de más tiempo en común, lo único que sucede es que agudizan su ambiente emocional.
Por lo tanto, no es la cantidad de tiempo que pasan juntos provocada por el confinamiento en sí lo que produce el estrés y el deterioro en las relaciones o las rupturas. En realidad lo que sucede con ese tiempo es que se aumenta la conciencia de los problemas en la pareja que ya estaban latentes.
Ya que identificamos este punto, la pregunta que sigue es: ¿cómo manejamos ese estrés?
Como lo mencione arriba, lo importante es el CÓMO, así que es importante la actitud que tengamos ante esta situación. El primer paso es que en lugar de verlo como una situación de encierro y de no que hay solución, vamos a verlo como una oportunidad para el reencuentro con la pareja, una oportunidad para volverse a conocer, porque seguro ya no son los mismos de cuando se conocieron.
Establecer horarios y rutinas. En el tiempo en donde no podemos salir es necesario tener un horario de actividades en donde se establezcan los tiempo de trabajo, de ocio, horario de levantarse y de acostarse, comida, descanso, deporte, ya que el horario y la rutina nos da una sensación de control, un saber lo que se va hacer en el día, por lo tanto, disminuye el estrés. Y es muy importante poder organizar los horarios de forma equilibrada entre los tiempos de trabajo, los tiempos de pareja, los tiempos en familia, pero también los tiempos de soledad.
Aquí quiero resaltar que el estar en confinamiento y el querer reencontrarse con la pareja no significa pasar todo el tiempo juntos. Eso es un gran error, ya que el no poder tener la posibilidad de tener “nuestros momentos” nos puede llevar a un estado de ansiedad e irritabilidad, lo que complica la convivencia con la pareja, ya que ese estado emocional lleva a que estén más susceptibles y que cualquier cosa se vuelva motivo de discusión, cualquier cosa.
Se deben establecer tiempo y espacios, dentro de lo posible y a pesar de que el lugar sea pequeño, que permitan a cada uno de los miembros de la pareja estar a solas, para hacer actividades de relajación o actividades que disfruten hacer, pero también podría ser un tiempo para aprovechar y reflexionar sobre uno, reflexionar sobre las actitudes que te gustaría cambiar, identificar las conductas que tienes y que generan las situaciones que no te gustan de ti y de tu relación de pareja. Cuanto más tiempo tienes para pensar sobre tu relación, más decisiones de cambio puedes llegar a tomar. Aprovechemos estos tiempos en casa para compartir dichas reflexiones con tu pareja, puede ayudar a la relación a concretar esas ideas, a crear planes y proyectos en pareja que representen el cambio para quitar lo que no les guste. En estas reflexiones también se tienen que incluir las cosas positivas de la relación para poder hacer un análisis equilibrado y no estar enfocados solo en lo negativo. Lo positivo a ayuda a proponer y no quedarnos en la queja y en el juicio.
También hay que buscar el tiempo juntos, actividades que disfruten hacer en compañía y que ayuden a que tener emociones “positivas” para que nuestro estado de ánimo aumente y eso beneficie a nuestra relación de pareja.
No hay que olvidar lo importante que es reforzar la parte afectiva, aumentar la intimidad en la pareja, y no solo me refiero a lo sexual, me refiero al cariño, a la ternura, a la complicidad, empatía y cuidado que debe de existir en una relación de pareja. No olvidar dar abrazos, beso, los buenos días, las buenas noches, para sentirse queridos y que ambos sepan que el otro es un apoyo y no el enemigo a vencer.
En general, la buena comunicación, la flexibilidad y la organización, son la base para pasar este periodo de una forma tranquila que te termita unirte más a la persona que amas y tener menos estrés. Recuerda que no es el tiempo que pasan junto, sino el cómo pasan ese tiempo juntos. Y si ven que la situación los está sobrepasando, pedir ayuda a un profesional, sin dudarlo, es la mejor opción.
Todo pasará, reflexiona y aprovecha estos días para conectarte más contigo y con tu pareja y así sacar lo positivo de esta experiencia y hacer de esta crisis una historia de reencuentro y evolución.