El nacimiento de un hijo puede ser uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una mujer. Las emociones que se pueden experimentar en el período de posparto abarcan toda la gama posible de las mismas. Estas emociones van a estar condicionadas en buena medida por diversos factores, tanto biológicos como psicológicos y sociales, tales como: personalidad previa, historia afectiva, presencia o ausencia de apoyos familiares y sociales, complicaciones médicas en el embarazo, tipo de parto, complicaciones obstétricas, factores socioeconómicos, etcétera.
Por ello, es importante resaltar la sensibilidad materna. Ainsworth, Bell y Stayton (1974) definen la sensibilidad como una serie de tendencias de respuestas que incluyen la atención al bebé, la interpretación adecuada y la respuesta pronta y apropiada. Implica tener al bebé presente y respetarlo.
La característica central de la experiencia afectiva del posparto no es la tristeza sino que parece ser un aumento de la reactividad emocional a los estímulos, como, por ejemplo, responder con llanto o irritabilidad, con profunda alegría o tristeza a estímulos que normalmente no provocarían unas reacciones tan intensas (Miller).
En general, se producen cambios importantes en el plano emocional y cambios en los intereses y prioridades a corto y largo plazo. Algunas madres sufren en diverso grado síntomas de tristeza, angustia, miedo, preocupaciones y obsesiones, que tienen características diferentes a lo que hemos llamado “hiperreactividad o hipersensibilidad del posparto”. Estos síntomas se pueden dar en cualquier circunstancia en la que por características personales o por situaciones excepcionales o traumáticas, se desborda la capacidad de adaptación de la madre.
Cabe mencionar que una respuesta emocional importante es la ansiedad o depresión, y son más comunes de lo que imaginamos: casi una de cinco mujeres que dan a luz padecen estas respuestas. Algunas reacciones que aparecen son:
Si persisten por más de tres semanas seguidas, estas reacciones requieren atención inmediata del especialista en salud mental, apoyo de la familia y gran constancia en realizar actividades que permitan el desarrollo y distracción a la madre.
Cada una de estas respuestas puede apoyar a la madre a encontrar de nuevo estabilidad, sin embargo, desde la propia experiencia como madre, puedo confirmar que es muy necesario contar con el apoyo de un especialista en salud mental, porque permite expresarnos con libertad y aceptar lo que está pasando sin sentir que alguien nos juzga o etiqueta.
Es por ello que en CAPI, Clínica de Atención Psicológica Integral, te ofrecemos un espacio seguro, de calidad, calidez y suma responsabilidad a tu salud mental, con terapia individual presencial y en línea, al igual que terapia de pareja.
Recuerda que este posparto no es el final de tu vida, no es eterno y llega desde un espacio de cambio para ti y tu bebé. No estás sola.
Referencias:
Egresada de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Con un diplomado en Psicoterapia Corporal otorgado por el Instituto Wilhelm Reich. Cuento con más de 5 años de experiencia con adolescentes y adultos en práctica clínica de manera privada y en Instituciones de Asistencia Privada, con temáticas en expresión y manejo de emociones, autoestima, desarrollo de habilidades sociales, modificación de conductas, proceso de duelo, manejo de tolerancia a la frustración, autocuidado y conductas de autolesiones.