Aceptar a la muerte sin apegos. Psicologos CDMX

Aceptar a la muerte sin apegos

octubre 31, 2020
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

La muerte está como una amenaza constante y pone latente diferentes mecanismos de defensa que, por medio de conductas, sustituyen a la persona que ya no está aquí, intentando suplir la perdida. Los rituales de cada cultura y la intelectualización permiten darle un sentido a la muerte.

En México, celebremos el Día de muertos. Según nuestras creencias, las almas de nuestros muertos vienen a disfrutar de la comida y las bebidas que les dejamos en su ofrenda, en la que encendemos velas para iluminar su camino  de regreso a disfrutar todas las cosas que les gustaban. La ofrenda es toda una herencia cultural que hemos resignificado como lealtad a nuestros antepasados por la necesidad de mantener presentes a los difuntos en nuestras vidas. Esto forma parte también de nuestros apegos y lealtades, pues nos es difícil mirar hacia adelante sin seguir cargando con el pasado.

Abrazar a la muerte implica reconocerla, aceptarla y soltarla, reconciliarse con ella, recolocando al difunto en un lugar más significativo, pero sobre todo darle significado y sentido a nuestra propia vida.

Cada año, para muchas personas que no han podido trabajar sus pérdidas, el día de muertos genera melancolía provocada por un ritual que, en lugar de generarles bienestar, les provoca algo dañino, lastimarse a ellos mismos o conductas destructivas porque no han podido aceptar la perdida, ni adaptar un mundo para ellos sin esas personas.

El ritual del día de muertos nos ayuda a procesar de mejor forma el duelo, a disminuir nuestra angustia, permite expresar nuestros sentimientos, pero habría que valorar cuál es el impacto que genera emocionalmente , ya que todos los casos son diferentes. Por ello es importante trabajar los duelos, aprender a soltar y a continuar.

También es importante tomar en cuenta cómo es la explicación que les damos a los niños, ya que por lo general no se les suele dar el contexto completo de la tradición y solo se les dice que la persona fallecida vendrá, lo que solo provoca que se les llene con fantasía.

Hay que brindar la oportunidad de que el niño pueda elegir como simbolizar sus emociones y sus pérdidas, observar cómo el niño las expresa y ver que siente con la ofrenda, no dando por hecho que comprende el significado.

Trabajando en terapia observo cómo pacientes siguen sumamente estancados con sus pérdidas, cómo siguen viviendo como si la persona fallecida estuviera ahí, dejándoles un lugar en la mesa, no pueden rehacer su vida, siempre pensando en cómo actuaría la persona que ya no está, o dedicándole demasiada energía, olvidándose de ellos mismos, como si su vida a partir de la pérdida se hubiera quedado en pausa.

En la ofrenda colocamos los tradicionales panes de muerto y comida que le gustaba al difunto, para después comerla. Simbólicamente, nos comemos al muerto, lo reincorporamos a nosotros a nuestro cuerpo y eso genera alivio, calma nuestra ansiedad.

Las tradiciones dan forma a la sociedad, es lo que une a una cultura. En este caso, es lo que une a los mexicanos por eso no se cuestiona, simplemente se realiza, ya que esto te da un lugar dentro de la sociedad y un sentido de pertenencia. De esta forma, las tradiciones y creencias permiten establecer un comportamiento estándar.

Esta tradición es parte de nuestra cultura y marca nuestros pensamientos, nuestra personalidad, pero también limita nuestro sentir, nuestro pensar, ojalá nos diéramos la oportunidad de cuestionar el por qué ponemos la ofrenda, ¿para quién?, ¿cuál es el sentido?, ¿qué aporta en mi vida?, ¿cómo me hace sentir? y no actuemos solo porque la tradición lo pide y para sentirnos mexicanos.

Disfrazamos a la muerte, le damos color, forma, componemos canciones, poemas, calaveritas para reírnos de ella tapando nuestra ansiedad. La muerte nos acompaña todo el tiempo, aceptarla, mirarla con naturalidad es parte de celebrar y disfrutar nuestra vida, cuando muere un familiar o una persona querida, nuestro dolor también va al ver reflejada nuestra propia muerte.

La muerte es inevitable, por eso es importante disfrutar y celebrar día a día nuestra vida, cada día es un renacer, un despertar, un nuevo inicio, observar, vivir y agradecer lo que tenemos en lugar de centrarnos en lo que ya no está.

Lic. Montserrat Camacho Besoy

Lic. en Psicología infantil, desarrollo, alternativas educativas y psicoterapia.
Especialidad en Psicoterapia Infantil en la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología.

Especialista en terapia individual (adultos, tercera edad, niños)
Enfoque: Humanismo, Cognitivo Conductual

N° de cédula: 5018674

Egresada de la Universidad Salesiana, realizó estudios en Psicología infantil, Desarrollo, Alternativas educativas y psicoterapia. Tiene una Especialidad en Psicoterapia Infantil en la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología.
Cursó un Diplomado en Formación Humanista por la Universidad Salesiana y un Diplomado en Terapia de Juego en AMAPSI.
Asimismo, realizó estudios en Capacitación Didáctica en Educación Preescolar por la SEP. Ha impartido Talleres de Psicología Infantil a docentes y padres de familia; así como talleres dirigidos a adolescentes y ha trabajado como Instructora de Estimulación Temprana.
Posee experiencia clínica en consultorio privado y actualmente, es Especialista en Terapia infantil y adolescente, en la Clínica de Atención Psicológica Integral, CAPI.

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