Psicóloga y psicoterapeuta con ocho años de experiencia en consulta privada con población adulta. Cuenta con formación en la Maestría en Psicoterapia Gestalt Humanista, por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Es licenciada en Psicología Social y especialista en Terapias Psicosociales por la Universidad Mexicana, y cuenta con una Maestría en Docencia, Gestión e Innovación Educativa por la Benemérita Universidad de Oaxaca.
Su trayectoria profesional integra la atención psicoterapéutica y la intervención psicológica en contextos hospitalarios y el acompañamiento a mujeres en situación de violencia. Ha colaborado en el Hospital Central Militar y el Hospital de Especialidades Médicas Militar, así como en la Secretaría de las Mujeres de Sinaloa, experiencias que han enriquecido su comprensión del sufrimiento humano y de las distintas experiencias que las personas atraviesan. Así mismo, ha diseñado e impartido talleres y cursos con perspectiva de género enfocados en la sensibilización, prevención y atención de la violencia.
Desde el enfoque Gestalt Humanista, acompaña procesos de duelo, trauma y ansiedad, favoreciendo espacios terapéuticos donde la presencia, la escucha y el contacto permiten explorar la experiencia y ampliar la consciencia. Su formación complementaria incluye terapia cognitivo-conductual, trauma y adicciones, intervención clínica en violencia de género e intervención en masculinidades y psicoterapia Gestalt corporal con perspectiva de campo, esta última actualmente en curso.
Su labor también se extiende a la difusión y promoción del desarrollo humano como ponente en espacios de reflexión y aprendizaje. Es autora del capítulo “Si nos amamos, ¿por qué no solo nos amamos?”, publicado en el libro Mi pelota (vida) desinflada (2023).
Su práctica se fundamenta en una visión humanista que reconoce a cada persona como protagonista de su propio proceso y considera la experiencia individual en relación con su entorno. Desde una perspectiva fenomenológica y de campo, promueve el desarrollo de la conciencia, el reconocimiento de las necesidades, la integración de la experiencia y la ampliación de los recursos personales. Su compromiso es acompañar con sensibilidad, presencia y respeto los procesos mediante los cuales cada persona puede construir una relación más consciente consigo misma, con los demás y con su propia vida.