La pronunciación es solamente una parte de la comunicación. Por eso, además de observar cómo produce determinados sonidos, es importante considerar cómo el niño comprende lo que escucha, cómo expresa sus ideas y qué tan fácil resulta entenderlo en diferentes situaciones.
Aprender a hablar implica desarrollar diferentes habilidades de manera progresiva. Los niños van adquiriendo nuevos sonidos y aprendiendo a utilizarlos dentro de palabras y frases.
Por esta razón, no todas las dificultades de pronunciación significan que existe un problema de lenguaje.
Sin embargo, cuando una dificultad persiste, afecta la comunicación cotidiana o resulta difícil entender al niño, puede ser conveniente consultar con un especialista.
Una evaluación permite observar qué sonidos presenta dificultad para producir y si existen también otras áreas del lenguaje que requieren atención.
Una de las señales más fáciles de identificar es que otras personas tienen dificultad para entender lo que el niño dice.
También pueden llamar la atención situaciones como:
Es importante observar el conjunto de estas características y no solamente un sonido aislado.
La dificultad para producir determinados sonidos es una de las razones más frecuentes por las que las familias buscan orientación.
La R es uno de los sonidos que puede generar dudas entre madres y padres, especialmente cuando el niño ya ha desarrollado otras habilidades del lenguaje.
Sin embargo, que un niño tenga dificultad con un sonido específico no permite determinar por sí mismo si necesita terapia.
Una valoración de lenguaje puede ayudar a identificar:
De esta manera, el especialista puede determinar si es necesario trabajar específicamente la articulación y qué tipo de intervención sería adecuada.
La dislalia es un término que se utiliza para describir dificultades en la articulación de determinados sonidos del habla.
Puede manifestarse, por ejemplo, cuando un niño tiene dificultad para producir determinados fonemas o los sustituye por otros.
Las dificultades pueden presentarse con diferentes sonidos y no necesariamente se manifiestan de la misma manera en todos los niños.
Por eso, ante una preocupación relacionada con la pronunciación, es recomendable valorar las características particulares de cada caso en lugar de intentar determinar un diagnóstico únicamente a partir de lo que se observa en casa.
No existe una única señal que permita determinar que todos los niños necesitan terapia.
Sin embargo, puede ser conveniente solicitar una evaluación cuando la dificultad de pronunciación:
También puede ser útil consultar cuando madres, padres o docentes han observado una dificultad que se mantiene y quieren saber si requiere atención.
La evaluación no significa necesariamente que el niño tendrá que iniciar un tratamiento. Su objetivo es conocer sus habilidades de comunicación y determinar si existe alguna área que necesite apoyo.
A partir de la etapa escolar, la comunicación adquiere una importancia cada vez mayor.
Entre los 5 y 10 años, los niños utilizan el lenguaje constantemente para participar en clase, responder preguntas, explicar ideas, conversar con sus compañeros, contar experiencias y aprender.
Por eso, una dificultad de pronunciación que persiste durante estos años puede hacerse más evidente.
Si notas que a tu hijo le cuesta pronunciar determinados sonidos, que otras personas tienen dificultad para entenderlo o que evita participar en algunas situaciones por su forma de hablar, una evaluación de lenguaje puede ayudar a conocer qué está ocurriendo.
No necesariamente.
La pronunciación es solamente uno de los aspectos que pueden observarse durante una evaluación de lenguaje.
También pueden considerarse habilidades como:
Esto es importante porque en algunos casos una dificultad de pronunciación puede presentarse junto con otras dificultades del lenguaje.
Una evaluación integral permite tener una visión más completa de las necesidades del niño.
El trabajo depende de las necesidades identificadas durante la evaluación.
Cuando existe una dificultad relacionada con la pronunciación, la intervención puede enfocarse en desarrollar y mejorar la producción de determinados sonidos y su utilización dentro de palabras y frases.
Cuando además existen dificultades de comprensión o expresión, el trabajo puede incluir otras habilidades relacionadas con el lenguaje y la comunicación.
Por eso, la terapia de lenguaje no es igual para todos los niños. El plan de intervención debe adaptarse a las características y necesidades de cada paciente.
Durante los años escolares, una comunicación clara puede ser importante para desenvolverse en diferentes contextos.
Un niño necesita utilizar el lenguaje para:
Cuando las dificultades de pronunciación persisten, pueden comenzar a ser más evidentes en estas situaciones.
En CAPI trabajamos con niños y adolescentes que presentan diferentes dificultades relacionadas con el lenguaje y la comunicación, incluyendo problemas de pronunciación.
Si tienes dudas sobre la forma en que tu hijo pronuncia determinados sonidos o si notas que otras personas tienen dificultad para entenderlo, una evaluación puede ser un buen punto de partida.
No es necesario esperar a que la dificultad tenga consecuencias importantes para buscar orientación. La valoración permite conocer las habilidades del niño y determinar si requiere intervención.
En CAPI Psicólogos contamos con especialistas que pueden evaluar y atender diferentes dificultades relacionadas con el lenguaje y la comunicación infantil.
La intervención se adapta a las necesidades de cada niño y puede abordar aspectos de pronunciación, comprensión, expresión y otras habilidades comunicativas.
Si notas que tu hijo tiene dificultades para pronunciar algunas palabras o sonidos, puedes solicitar una evaluación de lenguaje para conocer qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo puede necesitar.