No todos los niños desarrollan sus habilidades de comunicación exactamente al mismo ritmo. Sin embargo, cuando una dificultad persiste, afecta la comunicación cotidiana o comienza a generar frustración en el niño, una evaluación de lenguaje puede ayudar a conocer qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo necesita.
La terapia de lenguaje puede trabajar diferentes aspectos de la comunicación, entre ellos la pronunciación, la comprensión, la expresión verbal y el desarrollo del lenguaje.
Las señales pueden ser diferentes dependiendo de la edad y de las habilidades de cada niño. Algunas situaciones que pueden llamar la atención son:
Una sola de estas señales no permite determinar por sí misma que un niño necesite terapia. Una valoración profesional permite observar de manera más completa sus habilidades de comunicación.
Las habilidades de lenguaje cambian conforme los niños crecen. Por eso, las dificultades que pueden observarse en un niño pequeño no necesariamente son las mismas que pueden hacerse evidentes durante la etapa escolar.
Durante esta etapa puede ser importante observar cómo el niño expresa sus necesidades, utiliza frases y participa en conversaciones sencillas.
Puede ser conveniente solicitar una valoración si existen dificultades importantes para comunicarse, si resulta difícil comprender lo que dice o si tiene problemas para expresar lo que necesita.
Al comenzar la etapa escolar, el lenguaje adquiere un papel cada vez más importante.
Además de comunicarse en casa, el niño necesita utilizar el lenguaje para seguir instrucciones, expresar ideas, conversar, responder preguntas y participar en actividades escolares.
Algunas señales que pueden llamar la atención son:
A esta edad las demandas de comunicación aumentan. Los niños necesitan comprender explicaciones más complejas, expresar sus ideas con mayor claridad y utilizar el lenguaje para aprender y relacionarse con otras personas.
Una dificultad de lenguaje puede hacerse más evidente cuando afecta la participación en clase, la comunicación con compañeros o la capacidad para explicar lo que piensa.
En esta etapa se espera que los niños puedan utilizar el lenguaje de manera cada vez más elaborada para explicar ideas, comprender información, conversar y desenvolverse en diferentes contextos.
Cuando persisten dificultades de expresión, comprensión, pronunciación o comunicación, una evaluación puede ayudar a determinar cuáles son las áreas que requieren atención.
Las dificultades de lenguaje pueden manifestarse de diferentes maneras. Entre ellas se encuentran los problemas de pronunciación, el retraso del lenguaje, algunas dificultades de comprensión y expresión, así como alteraciones de la fluidez.
Por ejemplo, algunos niños pueden tener dificultades para producir determinados sonidos y otros pueden tener problemas para organizar sus ideas, comprender instrucciones o encontrar las palabras necesarias para expresar lo que quieren decir.
Por eso, hablar simplemente de que un niño «habla mal» puede ser insuficiente. Es importante identificar qué aspecto de la comunicación está presentando dificultades.
Las dificultades de pronunciación son una de las razones por las que madres y padres buscan terapia de lenguaje.
Puede ocurrir que un niño tenga problemas para producir determinados sonidos, que sustituya un sonido por otro o que algunas palabras sean difíciles de entender.
En algunos casos pueden presentarse dificultades como la dislalia, que se relaciona con problemas en la articulación de determinados fonemas.
Si la dificultad persiste o afecta la comunicación del niño, una evaluación de lenguaje puede ayudar a determinar qué está ocurriendo y si es recomendable iniciar una intervención.
Una de las preguntas más frecuentes de madres y padres es si deben esperar a que el niño «lo supere solo».
No existe una respuesta única para todos los casos. La edad, las características del niño, el tipo de dificultad y la manera en que ésta afecta su comunicación son algunos de los aspectos que deben considerarse.
Una evaluación profesional puede ser especialmente útil cuando:
Solicitar una evaluación no significa necesariamente que el niño tendrá que tomar terapia. La valoración permite conocer sus habilidades y determinar si requiere algún tipo de intervención.
Durante una evaluación se pueden observar diferentes aspectos de la comunicación del niño, como:
A partir de esta valoración, el especialista puede identificar las áreas que necesitan atención y proponer, cuando sea necesario, un plan de intervención adaptado a las necesidades del niño.
La etapa de los 5 a los 10 años es especialmente importante porque el lenguaje tiene una relación cada vez más estrecha con las actividades escolares y sociales.
Durante estos años, un niño utiliza el lenguaje no solamente para conversar, sino también para comprender instrucciones, aprender, explicar lo que piensa, hacer preguntas, contar experiencias y relacionarse con otras personas.
Por ello, algunas dificultades que quizá no eran tan evidentes durante los primeros años pueden hacerse más notorias cuando aumentan las exigencias de comunicación.
La terapia de lenguaje puede enfocarse en las necesidades particulares de cada niño. Dependiendo de la evaluación, puede trabajar aspectos relacionados con la pronunciación, la comprensión, la expresión y otras habilidades comunicativas.
Si tienes dudas sobre la manera en que tu hijo habla, comprende o se comunica, una evaluación puede ser un buen punto de partida.
No es necesario esperar a que una dificultad afecte significativamente su desempeño escolar o su convivencia para solicitar orientación. Una valoración permite conocer mejor las habilidades del niño y determinar si necesita apoyo.
En CAPI Psicólogos contamos con especialistas que trabajan con niños y adolescentes que presentan diferentes dificultades relacionadas con el lenguaje y la comunicación.
La atención parte de una valoración de las necesidades de cada paciente para determinar el tipo de intervención más adecuado.
Si has notado dificultades en la pronunciación, comprensión, expresión o comunicación de tu hijo, puedes solicitar una evaluación de lenguaje y conocer qué tipo de apoyo puede necesitar.