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Siete aspectos a considerar para que las redes sociales no destruyan tu relación de pareja.


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Las redes sociales han revolucionado por completo las relaciones humanas. Se han convertido en un medio de comunicación básico e indispensable para muchas personas en su relación con los demás. En ocasiones, este tipo de comunicación ha acortado distancias entre las personas.

En la actualidad, las redes sociales también se han convertido en un escaparate para dar a conocer o fantasear con un estilo de vida. Han tomado una gran importancia en la vida de los seres humanos, al grado que incluso en plan de broma (y no tan broma) la nueva prueba de amor y la gran demostración de compromiso y lealtad es compartir las contraseñas de Facebook, además de dar a conocer que se está en una relación, lo que por supuesto, implica decir con quién.

No hay duda de que las redes sociales son una gran herramienta y que tienen muchos aspectos positivos, pero también tienen su lado oscuro. Se les puede dar un mal uso, como un medio de control hacia la pareja, una herramienta para crear una falsa realidad de estilo de vida o como un medio para compensar características de personalidad que se desean pero que no se tienen.

El uso de las redes sociales entre las parejas se ha convertido en una nueva fuente de problemas, malos entendidos y decepciones que día a día desmoronan las relaciones.

“¿Con quién estás chateando?”, ”¿Por qué estás en línea a estas horas de la noche?”, “¿Por qué tienes a tu ex novio de amigo en Facebook?, “¿Quién es ese que te empezó a seguir en Twitter y le pone “like” a todo lo que publicas?”. En un mundo 2.0, casi todas las personas que están en pareja han pasado alguna vez por la situación de tener que dar explicaciones por sus actos en Internet o aquellos que están relacionados con la tecnología.

Un estudio publicado por la revista “Cyber Psychology and Behaviour Journal” afirma que, desde 2004 las redes sociales como Facebook o Twitter o el mismo WhatsApp, son culpables de más de 80 millones de rupturas de pareja en todo el mundo.

Es una cifra alarmante, y parece que este estudio ha acusado directamente a estas plataformas y aplicaciones como las causantes de las rupturas.

¿Pero en realidad las redes sociales son las causantes de estos conflictos?

Creo que la respuesta es, no. Sin embargo, no hay duda de que cada vez llegan más parejas completamente fracturadas por descubrir engaños e infidelidades a través de mensajes e imágenes encontradas en las redes sociales, a veces halladas por casualidad o por la búsqueda directa. También hay personas que empiezan a vigilar al otro con la idea de que los están engañando y se convierten en stalkers, que buscan permanentemente “evidencias virtuales” para intentar comprobar que el otro miente. Y es allí, cuando una relación puede empezar a tambalearse, a causa de ese juego obsesivo.

Es importante aclarar que las redes sociales son solo medios que revelan los aspectos negativos, y no tanto el origen de los problemas. Es decir, son solo herramientas que facilitan a las personas que de por sí ya son celosas, controladoras o desconfiadas, el que puedan tener pensamientos como: “¿Por qué no me habrá contestado si lo ha leído?”, “Eso significa que está con otra persona”, “¿Qué estará haciendo ahora mismo?” o “¿Con quién estará hablando?”.

Estas personas no necesitan del WhatsApp o de Facebook para ponerse celosas, pero sin duda son aplicaciones que potencian mucho su forma obsesiva de pensar y les otorga un gran poder de control sobre la pareja.

Las razones por las que uno de los miembros de la pareja exige las contraseñas, ser agregado como amigo, y se convierte en un perseguidor de la actividad de su pareja en las redes sociales es por celos, posesividad y necesidad de reafirmar ante los demás su progreso en la vida afectiva, y su mal manejo de emociones como la ira, rencor, venganza, celos, baja autoestima, inseguridad, etc.

Una persona que pretende revisar el teléfono de la otra o pedirle abiertamente que le muestre su actividad en las redes sociales evidencia un problema grave de celos e inseguridad que, tarde o temprano, terminará arruinando la relación.

Las redes en sí mismas no son la causa de la infidelidad, ni los demás conflictos relacionados con la confianza en la relación, sino una vía que puede ser utilizada para esos fines. Lo anterior significa que quien va a ser infiel, lo es con o sin la existencia de las redes.

Por lo tanto, si vemos que las redes sociales por sí mismas no son el problema, sino el uso que se les da, existen unos puntos que hay que considerar y tomar en cuenta para evitar que se conviertan en herramientas que vayan en contra de la construcción de una relación armoniosa y sólida:

1.-Cada una de las personas que conforman la pareja tiene un pasado, ella o él tenían una vida, amistades y relaciones antes, y el pasado es algo que se debe respetar y nunca comparar con el presente si se quiere construir una relación sana.

2.- No hagas cosas buenas que parezcan malas. Es decir, la computadora o el teléfono celular son de uso personal. El respeto por la privacidad evita conflictos que pueden destruir una relación. Sin embargo, si está con la pareja y se la pasa en el chat, si no se deja la computadora a altas horas de la noche o si se hacen gestos de mucho agrado con la persona con la cual se comunica, estas conductas pueden ser mal interpretadas por el otro. Puede ser que no estés haciendo nada indebido, pero aparentará otra cosa.

3.- Olvídense de la posibilidad de compartir contraseñas. No solo en las redes sociales, si no en general, como en el email por ejemplo; y en todos los lugares que requieran claves personales, pues la vida debe tener un espacio privado a pesar de vivir en pareja, no se trata de tener nada que ocultar, se trata de entender que todos somos individuos y que como tal, merecemos nuestro espacio.

Convivir con alguien o tener una relación amorosa no significa que las personas se olviden de su individualidad y que no tengan derecho a tener un ámbito propio que sea estrictamente privado.

4.- No mentir, ni ocultar, o será peor. Está claro que cada persona tiene un pasado, pero la clave es no mantenerlo oculto y lleno de misterio, pues esto puede producir una explosión de celos y malos entendidos. No se debe ocultar a la pareja actual que en Facebook o Twitter se tiene a la o el ex. Tampoco esconder fotos. Deben ser honestos y sinceros, y trabajar entre los dos para crear una relación basada en el entendimiento, la confianza y la comunicación.

5.- Fomentar la confianza en la relación… si hay confianza, no hay problema.

6.- Eviten vivir solo de expresiones de amor en las redes sociales que no se reflejan en la vida cotidiana. El cariño debe expresarse en persona y a diario, no sólo a través de frases románticas en Internet. A veces se observan parejas que pueden ser dulces y amorosas por Facebook o Twitter, pero cuando están juntos no son capaces de expresarse ese amor que se profesan por las redes. Cambiar las redes sociales por el contacto humano desgasta inevitablemente una relación.

7.- No hacer cosas que puedan lastimar a la pareja, ya que con las redes sociales es más fácil enterarse de las cosas y es difícil mantener secretos.

Pero lo más importante, es identificar si somos personas celosas, posesivas o controladoras para no usar las redes sociales para acosar o controlar a la pareja. De no poder evitarlo, es bueno pedir ayuda a un especialista para poder establecer relaciones sanas y para que las redes sociales no sean aplicaciones que generen un malestar.

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CAPI. Clínica de Atención Psicológica Integral

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