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Psicoterapia sexual

¿Qué es la psicoterapia sexual?

Es común que las personas estigmatizadas por su vida sexual acudan a la consulta sexológica (información, orientación, terapia) con un profundo introyecto psicológico: “Soy alguien que está enfermo(a) y necesito que me curen”.

Éste sería uno de los efectos de la medicalización/patologización de la vida sexual: la persona tendrá un autoconcepto que incluye poseer anomalía, desviación, enfermedad o perversión, la persona que se sabe sexualmente desviada o con esta etiqueta, desgasta mucha energía en encubrir el modo particular de vivir su sexualidad, cancelando porciones importantes de su personalidad y experiencias.

Además, quienes rodean a la persona estigmatizada por su sexualidad, reaccionan con emociones contradictorias, tales como miedo (por temor a la “contaminación” cuando se convive con alguien diferente), repulsión (porque se le atribuye a ese sujeto nocividad social), lástima (dado que el individuo tiene defectos y no es del todo humano) y deseos de que se le excluya, se le segregue del grupo social.

La sexología existencial-humanista, se centra en las necesidades de la persona, no incluye al individuo en psicopatologías, más bien se da cuenta de las distintas formas de vivir el fenómeno sexual a partir de la transculturalidad.

La sexología existencial-humanista posee dos grandes vertientes que le dan sustento: la tradición sexológica de aceptación y respeto a la diversidad sexual (con un modelo centrado en las necesidades de la persona, no directivo y no patologizante o que etiqueta a las personas como enfermas) y el movimiento del potencial humano. La sexología existencial-humanista se caracteriza por:

  • Respeto a la diversidad sexual y erótica de los seres humanos. No existe lo “normal” o “anormal” en sexualidad, dependerá de cada cultura o sector de la población que acepte o rechace determinadas conductas. La sabiduría organísmica del individuo es lo que determinará si para él le es cómodo llevar a cabo o no ciertas prácticas sexuales. ¿Por qué todas y todos tendríamos que actuar de alguna forma sólo porque la sociedad lo impone? No se discrimina a ninguna persona por nivel económico, criterios étnicos, edad, religión, nacionalidad, orientación sexual y prácticas eróticas.
  • Reivindicación del derecho al placer. Cuando éste se produce en un ámbito de respeto hacia sí mismo(a) y los(as) demás.
  • Objeción al modelo salud-enfermedad, como criterio único de valoración de las conductas sexuales. Pues deja de observar que el individuo es social y que todo lo que realice corresponde a su naturaleza social. El etiquetar los comportamientos sexuales como enfermos sólo los etiqueta dando lugar al rechazo social. El modelo salud-enfermedad en sexología ha servido para satanizar  a las personas que practican comportamientos sexuales no convencionales.
  • Reconocimiento y promoción de la equidad entre los géneros. Se trata de la igualdad de las mujeres y hombres en tanto seres humanos.
  • Actividad sexual sin fines reproductivos. Dar a conocer que la libertad de decidir el momento adecuado para tener hijos es un derecho, y las relaciones sexuales no sólo son para procrear sino son fuente de placer y erotismo.
  • Atención a las necesidades de la persona. Se aborda de manera respetuosa las distintas sexualidades de las personas, con sus peculiaridades, sus cambios y sus conflictos. No se “cura” a las personas, se ayuda el crecimiento personal sin perjudicar a los seres humanos, se propone la autoexploración y la autoconciencia. Se fomenta el desarrollo del potencial humano, además se procura  que la persona (experta en sí misma) se autocomprenda o elimine lo que le causa culpa, que disminuya las defensas psicológicas u obstáculos que le impiden ser auténtica y que respetando las diferencias con los demás, también respete su propia sexualidad.

Cuando hablamos de disfunciones de la vida erótica, se hace referencia a la disminución del deseo sexual, falta de orgasmo, lo cual responde satisfactoriamente a la psicoterapia sexual integral. También las alteraciones de la excitación, el dolor antes, durante o después del coito, la contracción involuntaria de la vagina, la disfunción eréctil, falta de lubricación, eyaculación precoz, inhibición eyaculatoria o retardada; tienen buena respuesta a la intervención profesional.

Cada proceso terapéutico es específico para cada persona e individual, de acuerdo a sus necesidades. La psicoterapia sexual integral incluye a los dos miembros de la pareja en un proceso dinámico e interactivo; si la persona no tiene pareja o carece de pareja estable, la terapia se instituye de forma individual. Es fundamental la creación de un clima de seguridad y confianza emocionales que le permitan a las personas autoconocerse, explorarse emocional y corporalmente y resignificar su erotismo, la terapia sexual incluye experiencias eróticas enriquecidas (ejercicios específicos) que propician la restauración de una respuesta sexual plena e integrada.

La aplicación de dichos principios, sumados a las técnicas para cada disfunción, favorece que las mujeres y hombres construyan una nueva sexualidad y encuentren nuevos caminos que les conduzcan a contactar con su placer erótico.

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