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Los cinco lenguajes del amor de Gary Chapman


corazon y manos

En mi búsqueda de seguir obteniendo herramientas de trabajo para la ayuda en el consultorio de las parejas que llegan, me encontré un libro muy interesante que me gustaría compartir con ustedes.

El amor es entendido por muchas personas de distintas maneras y el libro de Chapman muestra las consideraciones que debe tener en cuenta en una relación de pareja para poder entender y comprender a la persona amada y hacer que el amor perdure.

Gary Chapman, en su libro “Los cinco lenguajes del amor”, plantea que cada persona tiene una forma especial de recibir, dar y/ o apreciar el amor. Esas formas son las que él llama “Lenguajes del Amor” y las clasifica en cinco: Palabras de afirmación; tiempo de calidad; recibir regalos; actos de servicio y contacto físico. Es importante conocer cuál es el leguaje dominante personal para poder pedir y comunicar a la pareja lo que nos gusta y lo que no con claridad y sin reproches o reclamos. Y así también es importante conocer el lenguaje dominante de la pareja para poder  ser más asertivos a la hora de dar amor a nuestra pareja.

Lo anterior es la premisa fundamental para que todo funcione: es necesario, para ser unos buenos comunicadores de amor, aprender el lenguaje de amor de su cónyuge o pareja. Muchos se casan amándose hasta el infinito, para luego comenzar a vivir soportándose porque el amor se les va. La clave entonces es aprender y hablar el lenguaje de amor de su pareja.

El autor del libro menciona que el conocimiento del leguaje del amor de la pareja hace que se  mantenga lleno el tanque del amor. Él menciona que existe una temporalidad de ese amor que la gente siente cuando está enamorado. Es una euforia casi ciega, por no decir totalmente ciega, que impide ver algún defecto en la persona. Pero ese tipo de amor no dura mucho y debe dar paso a otro amor más maduro. ¿Por qué muchas personas buscan en otras personas? ¿Qué se debe hacer para lograr un matrimonio duradero? La respuesta que da el doctor Chapman es aprender a mantener lleno el tanque del amor de la pareja.

La explicación que da el doctor Chapman de ese tiempo de enamoramiento y el por qué no es amor verdadero, son varias razones: porque no es un acto de la voluntad, porque no requiere esfuerzo, porque no hay un genuino deseo de que el otro crezca. En definitiva, no es verdadero amor, sino una inclinación instintiva. Sin embargo, la idea no es que se termine, sino que permanezca pero en forma madura. Y esto es posible conociendo el lenguaje predominante de la pareja y el de uno mismo para así mantener el “tanque lleno”. Los llamados 5 lenguajes del amor son:

1.- Las palabras de afirmación, son aquellas que  tienen un poder transformador sobre en quien recaen, deben de estar presente  tanto en el matrimonio, así como lo estuvieron  en la etapa del enamoramiento (elogios, piropos, palabras de aliento e inspirar valor), la forma en que hablamos tiene suma importancia. Existe  un proverbio que dice: “La blanda respuesta quita la ira”, se  debe ser muy inteligente para bajar la llama del fuego de una discusión. Se debe entender que el amor no exige, sino que solicita, genera, propicia y ayuda; cuando exigimos ponemos a la otra persona como inferior a nosotras y nos convertimos en verdugos y la otra en esclavos, no se pude conseguir un amor emocional por medio de las exigencias.

2.- El tiempo de calidad,  involucra aprender a escuchar, centrarse en lo que se esta oyendo, aprender a tener una conversación de calidad, lo que implica no satisfacer las necesidades del ego, sino las de la pareja. Hay ocasiones que la pareja no busca consejos, sino simplemente ser comprendida. Una relación no es un proyecto para terminar, ni  problemas que resolver. Una relación necesita que se le escuche con comprensión, a fin de entender los pensamientos, los sentimientos y deseos de la otra persona. Debeos estar dispuestos a dar consejo solo cuando se nos pida y nunca de una manera condescendiente.

Cada persona tiene su forma individual  de expresarse y comunicarse, lo cual está definido por lo que aprendió cuando fue niño. Los tipos de personalidad, no están fuera del contacto con nuestras emociones. Chapman clasifica dos tipos de personalidad, el “mar muerto” recibe pero no da, es quien se siente perfectamente feliz sin decir nada. El otro es “el arroyo charlatán”, todo lo que entra por los ojos y los oídos les salen por la boca; lo que ve y lo que oye lo dice. Al principio de la relación puede que no exista ningún problema, sino al contrario realmente ambos se sienta a gusto con las diferencias y si se complemente, el problemas es que al pasar de los años, la personalidad de “el arroyo charlatán” le surgirá una sensación de que no conoce a su pareja, por lo tanto como confiar en alguien o amar a alguien que no conoce. Y entonces comienzan las exigencias de comunicación que el “mar muerto” no puede dar y surgen los sentimientos de enojo y frustración por ambas partes. Aquí la magia es si uno es “mar muerto” poder ser un poco más “arroyo charlatán” y viceversa, dejar de estar en extremos.

3.- Recibir regalos,  Chapman dice, que en todas las culturas, el dar regalos, siempre es una manera de mostrar amor. Las personas que tienen este lenguaje se sienten complacidos al recibir un obsequio de parte de su cónyuge. Esto no se trata de regalos costosos, más bien se trata del hecho de lo que implica. El regalo significa que se pensó y se invirtió tiempo en ellos. Esto es lo que realmente valoran. Los regalos son símbolos visuales del amor que se tiene por ellos.

Este punto se podría escuchar un poco materialista pero Chapman menciona que el mejor regalo puede ser uno mismo, el regalo de la presencia. Estar cuando la pareja lo necesita, el poder postergar los gustos, los deseos personales en esos momentos importantes para la pareja es el mejor regalo que se le puede dar al ser amado. “en el corazón del amor está el espíritu de dar”, los cinco lenguajes desafían a la disposición de dar y esa es la magia y el secreto de mantener el “tanque lleno”, y cambiar  la creencia de solo recibir.

4.- Actos de servicio, este punto se refiere a hacer cosas que se sabe que a la pareja le gustan que haga. El realizar actos de servicio o ayuda, hace sentir a la otra persona que se preocupan por ella, que le interesa su bienestar y que desea agradarle y hacerle sentir que la ama. Es posible que la pareja se sienta amado cuando le ayuda con las tareas del hogar o con los niños como ejemplo.

En las relación de pareja es válido hacer peticiones con respecto a lo que cada uno le gustaría que hiciera la pareja. Las cosas se complican cuando la petición se vuelve demanda, crítica, exigencia, las cuales dividen. Con suficiente crítica, quizá se obtenga la aceptación pasiva de la pareja. A lo mejor hace lo que se quiere, pero es probable que no sea una expresión de amor, sino todo lo contrario.

Las peticiones le dan dirección al amor, pero no deben convertirse en el deber ser  de la pareja.

Cada uno de los integrantes de la pareja debe decidir todos los días amar o no amar a la pareja. Si se decide amar, hay que expresarlo y una forma es haciendo las peticiones que la pareja tiene.

El amante maduro escucha la crítica de la pareja y la relaciona con su conducta y entiende que si la pareja ha llegado a esos niveles es porque es su lenguaje primario y  es su más profunda necesidad emocional. Su crítica es una manera ineficaz de pedir amor. Si se entiende eso, quizás sea una gran ayuda para procesar la crítica de una manera más productiva.

5.- Contacto físico, el contacto físico puede fomentar o destruir una relación, puede comunicar odio o amor. Para la persona cuyo lenguaje primario del amor es el toque físico, el mensaje de este modo será mucho más claro que todo lo que se le pueda decir con palabras. En la pareja, el contacto físico puede asumir muchas formas. Puesto que los receptores del tacto están ubicados por todo el cuerpo, prácticamente tocara a la pareja de manera cariñosa en cualquier lugar puede ser una expresión de amor. Eso no significa que todos los toques se crearon iguales. Algunos producirán más placer que otros. Sin lugar a dudas, el mejor maestro es la pareja misma, al final es la persona a quien se quiere amar. La pareja es quien mejor sabe lo percibe como un contacto amoroso. No se debe insistir en tocar a la pareja como a uno le gusta, hay que aprender su dialecto.

No debe verse cada uno de ellos como exclusivos en cada miembro de la pareja, es decir, como si sólo cada cual se inclinara por uno solo de ellos; de hecho, todos tienen uno solo que es el prioritario, y otro que es secundario. Descubrir cuál es el lenguaje principal de amor de su pareja es la tarea primordial. Y no importa cuán malograda esté la relación, cuando se aprende ese lenguaje y se comienza a hablarlo, entonces “el tanque de amor” de la pareja puede comenzar a llenarse y, a su tiempo, se verán los cambios. ¡Maravillosos cambios!

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Psic. Marcela Cervantes Chávez

Psicoterapeuta de CAPI

Estudió en la Facultad de Psicología de la UNAM. Es pasante de Maestría en Psicoterapia de pareja y familia, en Instituto de Terapia Familiar, CENCALLI. Cuenta con diplomado en Trastornos de la Alimentación cursado en Monte Fénix y una Certificación nivel II en Psicoterapia asistida por equinos, avalado por EAGALA. Cursó un Diplomado en Enfermedades Psicosomáticas, en el Circulo Psicoanalítico, así como un Diplomado en Nutrición Biodirigida y otro en Homeopatía, ambos avalados por la Escuela Latinoamericana de Educación en Salud Integrativa.
Tiene experiencia laboral por más de 11 años como psicoterapeuta. Es psicoterapeuta de pareja y familia desde hace más de 5 años en el Centro de Atención Psicológica Integral, CAPI.

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