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Mi hijo no habla bien. Lo que debes de saber sobre la dislalia. Parte 2


mi hijo no habla 02

La  adquisición de fonemas en el niño y los trastornos  en la articulación

Cuando, preocupados porque nuestros hijos tienen dificultades para expresarse bien, y escuchamos que pronuncia algunos fonemas de manera incorrecta, sustituyéndolos por otros u omitiéndolos, nos encontramos con un concepto que generalmente tiende a generarnos angustia, temor y/o confusión: la dislalia.

Estos sentimientos son comunes y normales,  debido a que el término nos es ajeno y no sabemos cómo digerirlo y trabajarlo en pro de la mejora de nuestros hijos, por ello, es necesario entender, identificar y diferenciar qué es la dislalia, cuáles son sus características y la forma en que se puede clasificar, pues  es a partir de ello que podremos identificar más claramente el por qué a nuestros hijos se les dificulta la expresión oral  y a quién podemos acudir en busca de ayuda.

Primeramente, es necesario que conozcas que la dislalia ha sido definida por diversos autores a lo largo de su historia,  Van Ripper (1952), Travis (1957), Quiróz (1965), Azcoaga (1971) por citar algunos, quienes coinciden en que la dislalia es un alteración o dificultad para articular  uno o más fonemas.

En este sentido, los fonemas que presentan dificultad varían de un niño a otro, cada uno de ellos presenta alteraciones de acuerdo a características particulares, no obstante, se considera que entre  las dislalias más frecuentes en los niños se encuentran  los fonemas /rr/, /r/, /s/ y /k/, por lo que es necesario que conozcas cuál es la forma en que también se les conoce a dichas alteraciones. Retomamos a  Barros y Flores (1974), autores que hacen  referencia a algunos de los tipos de dislalia de acuerdo al fonema en el que se presenta la afectación:

  • Sigmatismo — defecto de la pronunciación de /s/.
  • Gamacismo — defecto de la pronunciación de /g/, /k/.
  • Jotacismo — defecto de la pronunciación de /x/.
  • Lambdacismo — defecto de la pronunciación de /l/.
  • Rotacismo — defecto de la pronunciación de /r/, /rr/.
  • Deltacismo — defecto de la pronunciación de /d/, /t/.
  • Betacismo — defecto de la pronunciación de /p/, /b/.

Ahora bien, habrás notado alguna vez que cuando se tiene dificultad con algún fonema, tu hijo suele distorsionar su sonido, omitirlo y/o sustituirlo por otros,  esto es debido a que la dislalia también está caracterizada por la omisión (mogilalia), distorsión,  sustitución (paralalia) y en casos aislados adición de los fonemas.

Del mismo modo, esta alteración puedes observarla en tu hijo en una o diferentes posiciones silábicas (inicial, intermedia y/o final), esto es, la dificultad para articular los fonemas  puede presentarse al principio, en medio  o al final de la palabra.

Por ejemplo: si tu hijo presenta dificultades en el fonema /s/, ésta puede tener algunas variantes de acuerdo a su omisión, distorsión, sustitución (como ya se mencionó la adición no se presenta generalmente) y la posición en la que se encuentre:

 FONEMAS  Omisión  Distorsión  Sustitución
Posición inicialPalabra: SI Al omitir el fonema pronuncia “i” Al distorsionarlo pronuncia un sonido cercano pero que resulta impreciso: “shi” Puede sustituirlo por fonema /t/ emitiendo “ti”
Posición IntermediaPalabra: CASA En esta posición es más común sustituir que omitir el fonema Puede distorsionar pronunciando “casha” debido a una mala colocación de los órganos de articulación Puede sustituirlo por fonema /t/ emitiendo “cata”
Posición finalPalabra: OJOS  En lugar de emitir la palabra en plural la emite en singular:“ojo”  Ojos – “ojosh” En esta posición es más común omitir que sustituir el fonema

 

Te preguntarás, ¿por qué pasa esto?, ¿qué es lo que puede provocar que tu hijo no articule correctamente? Las causas pueden ser diversas, desde una incorrecta colocación y debilidades en la movilidad de los órganos articulatorios, hasta malformaciones en dichos órganos y/o insuficiencia auditiva., para aclarar más este punto Pascual (1988) clasifica a la dislalia de acuerdo a su etiología (origen) de la siguiente forma:

  •   Dislalia evolutiva: En ésta, se hace alusión al desarrollo evolutivo del lenguaje en  el niño,  aludiendo a que la adquisición de fonemas requiere de una madurez cerebral y del aparato fonoarticulador, por lo que la dificultad en la articulación suele desaparecer con el tiempo, de acuerdo a su proceso de maduración,  por lo que se recomienda no ser intervenida antes de los cuatro años de edad, sobre todo en el fonema /r/ (véase la clasificación realizada en la primera parte del artículo, referida a la adquisición de fonemas en el niño).
  •   Dislalia orgánica: Esta dificultad, como su nombre lo dice, tiene una causa orgánica, debido a:
  1. Malformaciones de los órganos periféricos del habla tales como: lengua, labios, paladar, etc. (también conocida como disglosia).
  2. Lesiones en el sistema nervioso central, teniendo repercusiones en la alteración del lenguaje debido a una deficiencia motora (conocida como disartria).
  •   Dislalia audiógena: Ésta se presenta debió a una debilidad auditiva en el niño, pues al no discriminar correctamente los sonidos, tiende a confundir los fonemas pronunciándolos incorrectamente.
  •   Dislalia funcional: Ésta es la más frecuente y en ella  no existe ninguna causa de tipo orgánico, pues la alteración en la emisión de fonemas es producto de una mala utilización de los órganos articulatorios,  es decir, cuando el niño no utiliza correctamente la lengua, labios o paladar,  suele tener dificultades para articular de manera correcta, debido a poco control motriz, errores perceptivos, poca estimulación lingüística, trastornos de tipo afectivo o,  en su caso alguna  deficiencia intelectual (en este caso la intervención y progreso en la corrección del lenguaje requerirá de más tiempo y estará condicionada por sus habilidades en el repertorio básico, motoras y auditivas).

Asimismo,  otra cuestión que debes tomar en cuenta es que algunas actividades como el uso prolongado del chupón, el biberón y/o que tu hijo chupe constantemente su dedo pulgar,

son malos hábitos que pueden provocar que los órganos articulatorios se modifiquen y en consecuencia, no pueda establecer un uso correcto de los fonemas al hablar, por lo que debes estar muy atento ante esto para establecer acciones preventivas o correctivas.

Por último, se te recomienda no obviar este trastorno en el desarrollo del lenguaje de tu hijo, es importante que ante cualquier signo o sospecha de la presencia de la dislalia en tu hijo, acudas a los especialistas (odontólogos, neurólogos, fonoaudiólogos, pedagogos, psicólogos, entre otros) que pueden brindarte un diagnóstico certero del problema  y, en su caso proporcionar una atención oportuna y un tratamiento adecuado a tu hijo.

 

REFERENCIAS

  • Pascual, P. (1988). La dislalia. Madrid: CEPE.
  • Barros A. y Flores F. (1974). Dislalia ¿problema de lenguaje o problema de habla? En Revista Chilena de Pediatría (online). Vol. 45. No. 6. pp. 501-504. ISSN 0370-4106.

 

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