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Etapas de mantenimiento y compromiso, vital para una perdurable relación de pareja


hombre y mujer flor
"El amor es pues, entre otras cosas, ese sentimiento que hace nuevas las viejas palabras, que estimula la respuesta complementaria y concluye fortaleciendo el vínculo. El rencor es un afecto que cristaliza la palabra reiterada, que estimula la réplica contradictoria y que culmina en la violencia. La curiosidad es una posición que alienta la búsqueda que no se satisface en la negación de lo dicho por el otro y cuya amplificación enriquece el entendimiento y solidifica el vínculo"
Miguel Mianovich 1973

Podemos entender la pareja como el encuentro de dos individuos que se unen  y constituyen un vínculo estructural,  en tanto se articula desde los ámbitos  individuales, familiares y sociales; pero para que  este encuentro se pueda mantener y dé pie  a un lazo  más estable y perdurable, la pareja tendrá que atravesar ciertas etapas al interior de la relación.

Según Diaz-Loving y Sánchez Aragón  la pareja comúnmente afronta las siguientes etapas, como son: conocido,  amigo, atracción, pasión, romance, mantenimiento, compromiso, alejamiento, separación, desamor y extraño.

Las etapas de atracción, pasión y romance se ven reflejadas en la palabra enamoramiento. Es cuando se hace presente  el otro fantaseado, el rebosamiento de cariño y atracción, la exaltación de las emociones,    ¿quién no ha sentido ese cosquilleo en la panza, sudoración en las manos, taquicardia, pasión? ¿quién no ha vislumbrado al otro  como casi perfecto, complementario a mis necesidades, deseos y sueños?

Es importante mencionar el enamoramiento para comprender las etapas de mantenimiento y compromiso, pues es en el enamoramiento donde  se crea la relación, es vital para la unión de la pareja y se caracteriza al comienzo mayormente por  la atracción física y sexual. No olvidemos  otras de sus características  como la sensación  de fusión con el otro tanto corporal como emocional. Seguramente has escuchado frases como: “Encontré a mi media naranja” “Me complementa en todo perfectamente” “Es tan parecido  a todo lo que soñé”  y no es raro escuchar tales aseveraciones  pues en el enamoramiento descubrimos una gran idealización de la persona amada y negación de los aspectos negativos de la pareja, lo que da por resultado una percepción diferente de la realidad.

Para que se dé el enamoramiento deben de existir ciertos procesos químicos, aparecen descargas eléctricas en nuestras neuronas y también se da la química del amor pues hormonas como la adrenalina y noradrenalina, y otras sustancias entran en juego comunicando entre sí a las células nerviosas dicha información, todo es impulso y oleaje químico del amor. Pero  ese estado de “imbecilidad transitoria”, en palabras de Ortega y Gasset, no se puede mantener bioquímicamente por mucho tiempo.

Al no poder  mantener ese estado la pareja se traspone a otra etapa de la relación

La idealización y ese estado de “imbecilidad transitoria” comienza  a desaparecer, es cuando  se vislumbra a la pareja en su estado real, aparecen los defectos y el desencuentro,  pero a su vez  puede  ser momento de construir el amor y el compromiso, los cuales pueden cimentarse  sobre bases firmes en la relación.

En el amor maduro existe   espacio para  el desencuentro y las diferencias, la pareja entiende  que el otro  es un ser único  con ideas y emociones diversas, lo anterior  da pie al diálogo, la escucha y la empatía. También se da la aceptación de la distancia, cada  uno puede  desempeñarse como individuo renunciando a la posesividad y al  narcisismo, más no al compromiso con la pareja.

El mantenimiento y compromiso son fundamentales como etapas del amor maduro, la idealización, el deseo y la pasión ya no son los pilares de la relación. Te encuentras con el otro real y con sus defectos, a pesar de ello la pareja se transforma injertándose e instituyéndose  en el tiempo y espacio, además de lograr  una relación llena de significado, valoración y aceptación.

Diaz-Loving y Sánchez Aragón  mencionan que “la etapa de mantenimiento transforma el diario convivir de la pareja en una relación a largo plazo. A su vez, es la base de la estabilidad y evaluación de la familia. Involucra franquear y resolver las incógnitas y problemáticas presentadas por el advenimiento de los hijos, el sustento económico y emocional, el envejecer juntos.”

Es en esta etapa donde la pareja dialoga y se  logran acuerdos, existe el apoyo mutuo. No se busca  al otro para cubrir las propias carencias, sino  para compartir. Es el momento de forjar equilibrio  y estabilidad, se reitera el  compromiso  con el otro y el deseo de mantener en óptimas condiciones la relación.

Regálate cinco minutos reflexiona y analiza  en qué etapa de la relación te encuentras y hacia donde deseas construir  con tu pareja.  Si vislumbras  que existen diversos conflictos  que obstruyen llegar a este camino de mantenimiento y compromiso la terapia de pareja te puede ayudar a sortear diversas problemáticas como: querer cambiar al otro y moldearlo conforme a  necesidades personales, falta de compromiso real con la relación, promesas falsas acompañadas de resistencia al cambio,  competencia  y poder, en vez de diálogo y empatía.

En CAPI contamos con psicólogos especializados que te pueden acompañar en este proceso de cambio, que ayudan a establecer  una etapa positiva  y constructiva en tu relación de pareja. Recuerda que el mantenimiento y el compromiso en cualquier relación  es indispensable para una perdurable  y amorosa relación de pareja.

Bibliografía

  • Diaz-Loving y Sánchez Aragón. Psicología del amor: una visión  integral dela relación de pareja.  Facultad de psicología de la UNAM. México, 2002
  • Eguiluz, Luz de Lourdes. El baile de la pareja: trabajo terapéutico con parejas. Editorial: Pax, México, 2007
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CAPI. Clínica de Atención Psicológica Integral

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